Bases para la identificación de las altas capacidades

En medicina y psicología, el diagnóstico constituye una especie de “arte”, aunque fundamentado en unas premisas de identificación que el profesional debe manejar a la perfección. Y aunque no se puede diagnosticar a una persona como de altas capacidades intelectuales o talentos específicos, puesto que no se trata de una enfermedad, sí hay que exigir al especialista que identifica estas altas capacidades o talentos específicos, que conozca a fondo su campo profesional, tenga experiencia y domine las herramientas de detección que utiliza.

Entre estas herramientas están los test que sirven para valorar el cociente intelectual (CI) de una persona. El CI, aunque es un indicador muy importante a tener en cuenta en la detección de las altas capacidades, no constituye por sí solo una identificación completa. El especialista debe ser consciente de ello y, por supuesto, saber que es del todo inadecuado interpretar su resultado de forma estricta, es decir, que no se puede concluir que un determinado individuo tiene altas capacidades porque su CI es de 130 y que otro no lo es, porque su CI es de 129.

Hay que recordar que el CI no deja de ser un número resultado de realizar un test estandarizado que permite medir las habilidades cognitivas de una persona en relación a su grupo de edad.
 

 
Dicho esto y antes de ocuparnos de las diferentes herramientas que se pueden utilizar para la identificación de las altas capacidades o talentos específicos, es necesario incidir en que, para una detección correcta, es preciso comenzar en la primera entrevista con la familia, por establecer el motivo de la consulta, elaborar la historia clínica del niñ@ y recoger los antecedentes familiares de la forma más exhaustiva posible.

Es importante disponer de datos relevantes sobre el desarrollo del individuo desde su nacimiento: desarrollo psicomotriz, sueño en la primera infancia, aparición y riqueza del vocabulario, personas con las que ha convivido durante la primera infancia, control de esfínteres, enfermedades en los tres primeros años de vida y un extensísimo etcétera, para finalizar recabando información sobre sus aprendizajes académicos.

Es fundamental crear un clima de confianza y ayudar a los padres a expresar con la mayor exactitud posible todos los aspectos vinculados al desarrollo de su hij@.

En la Fundación, para complementar esta primera entrevista, instamos a los padres a rellenar tranquilamente en casa el cuestionario biográfico de Silverman-Rogers. Es de los más completos e incluye dos secciones: la primera se centra en las características del desarrollo del niñ@ hasta los tres años y la segunda, en sus características en el momento de la consulta.

Facebook Twitter Linkedin
    Entrada publicada en Artículos, Novedades y etiquetada , , . Enlace permanente.

    Dejar un comentario