¡Cuidado! Altamente sensibles

Cuando hablamos de la alta capacidad, las primeras palabras que acuden a nuestra mente son; suerte, tranquilidad, futuro brillante, fuerza, poder…

Pero el gran público, incluso el entorno de las personas con alta capacidad, desconoce las verdaderas consecuencias.

¿Imaginemos a un niño de 9 años explicándonos la historia de Egipto? Si, con lujo de detalles, incluso relacionando  diferentes ciencias, hábilmente, como por ejemplo la historia y la medicina. Sorprendente, ¿verdad?

stylish-conceptual-neon-digital-light-bulb-idea-design-vector-53116067

En estos casos ni se nos ocurre pensar cómo se siente esta persona por dentro.

Las personas con alta capacidad intelectual a menudo presentan disincronías en las diferentes áreas.

Por ejemplo, el niño que hemos utilizado a modo de ejemplo tiene 9 años de edad cronológica, pero su edad mental se acerca a los 13-14. Igual su desarrollo físico ha sido algo lento, y es el más enclenque de la clase, aparentando ser algo más pequeño, y su edad emocional corresponde a un niño de 9.

¿Os imagináis la dificultad que tienen las personas que se relacionan con él?

Este es el primer obstáculo con el que se encuentran nuestros alumnos…el segundo no tardará en llegar.

Y aparece cuando empiezan a ser plenamente conscientes de que son seres distintos a sus iguales, se sienten bichos raros, diferentes, y se crea en ellos, ante la normalidad del grupo de iguales, un sentimiento de inferioridad.

A menudo se tiende a creer que una persona con una gran capacidad intelectual ha de ser plenamente madura en todos sus aspectos.

inside-out1

Sensibles tal y como son, se dan cuenta que no alcanzan las expectativas que el entorno espera de ellos, e inevitablemente caen en la frustración.

Una parte de ellos es hiperexigente, y no se permite un error. De esta manera podrán cumplir con las expectativas que sus padres y profesores esperan.

Algunos otros, ante la imposibilidad de cumplir con lo esperado, desisten, tiran la toalla, y se pasan al bando del no hacer nada. Así van encontrando el placer de no equivocarse nunca, cayendo en la trampa de la baja autoexigencia, olvidando la cultura del esfuerzo que nuestra sociedad nos pide.

Hay muchos fracasos escolares en nuestro país. Muchos de ellos con alta capacidad intelectual.

La solución es una temprana identificación y un acompañamiento, tanto para enriquecer los talentos innatos de la persona, como para ayudar y reforzar la parte emocional, como indica la Dra. Silverman, en las diferentes etapas donde se encuentra la persona.

Como yo siempre digo, saber es diferente a sentir.

Trabajamos día a día para la felicidad de las personas y de su entorno y para que  aprendan a identificar lo que sienten.

Creo que no hay mayor belleza que la alineación de los aspectos emocionales con un razonamiento que ayude a la persona a ser feliz en sus diferentes áreas, tanto personal como profesional.

Esther Moreno

 

Facebook Twitter Linkedin

    Sobre Fundación Privada JBerche

    Altas Capacidades, Superdotación, SAT, Matemáticas Creativas,
    Entrada publicada en Artículos, Reflexiones y etiquetada , , , . Enlace permanente.

    Dejar un comentario