La excelencia según Javier Berché

La excelencia de una persona necesita de la habilidad de imaginar lo que puede ser y la determinación de hacer de esta visión una realidad

Un fuerte deseo de perfección se manifiesta precozmente en la vida de muchos individuos con alta capacidad intelectual y/o talentos excepcionales. Según la teoría del liderazgo emocional de Dabrowsky hay un tercer factor que juega en todo esto un papel crítico: el factor autónomo, el cual emerge como unas acciones individuales hacia el perfeccionismo y la autodisciplina.

La excelencia en educación puede ser una idea universal, pero es un objetivo personal solo para unos pocos. El logro de la excelencia empieza con una visión de lo que es posible. Esta visión no visita a cualquiera, sino que selecciona a los más fértiles terrenos para su desarrollo. ¿Y qué es lo que se necesita? Capacidad intrínseca, seguridad, empatía y sensibilidad. Sin olvidar receptividad emocional y buena disposición en abrazar esta visión y dedicarla a uno mismo.

La búsqueda de la excelencia NO es una competición con los demás, tampoco está alimentada por un deseo de reconocimiento. Es un trayecto personal hacia las más altas esferas de la existencia, un trayecto que enriquece a uno mismo y al mundo completando su generosidad. Es el crisol que purifica el espíritu, la manifestación del anhelo vital para la evolución.

Feldman, en 1982, señaló que “el logro de la excelencia es el resultado de converger numerosos factores hereditarios, y de fuerzas de desarrollo y del ambiente”. En el apartado de desarrollo señala que hay unas fuerzas universales (físicas, cognitivas y desarrollo moral) en las cuales el ambiente juega un papel pasivo; y fuerzas no universales (música, escritura, etc.) en las cuales los factores ambientales juegan un papel decisivo.
Si, en general, clasificamos todas las formas de acción como propensiones de una lado y como ideales de otro; el sensualista nunca habla de su conducta como el resultado de una victoria sobre sus ideales, pero el moralista siempre habla de su victoria sobre sus propensiones.

 

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