La identificación y evaluación de la superdotación VI

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Evaluación subjetiva

Para los maestros es más fácil detectar la superdotación en niños que viven en entornos privilegiados que en niños con bajos recursos económicos. El simple hecho de estar mal vestido y de llegar tarde frecuentemente a la escuela puede afectar el juicio del maestro sobre las habilidades del niño. Los niños que levantan las manos con frecuencia se perciben como más brillantes que aquellos que simplemente «observan».

Cualquier persona debe tener derecho a reconocer y nombrar a un niño con talento; el profesor de música, el encargado de la biblioteca, los monitores que actúan a la hora de la comida o después de finalizar las clases, el secretario y los propios niños.

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Los niños que están en desventaja económica no suelen acceder a los programas orientados a alumnos con altas capacidades. Estos  programas  hacen la selección de los alumnos sobre la base de las pruebas de rendimiento, las calificaciones y las recomendaciones de los maestros.

Muchos niños verdaderamente superdotados no son detectados con las pruebas de C.I… En términos de fiabilidad y validez, los resultados de las pruebas de C.I. no deben ser usadas como el único árbitro en la toma de decisiones. Las puntuaciones de corte rígido nunca son apropiadas, ya que contribuyen a la falta de representación de las minorías.

El omnipresente uso de las puntuaciones de corte no tiene en cuenta el error estándar de medición (SEM). Las puntuaciones de corte sin margen de maniobra para el error humano discriminan a los alumnos en dos casos excepcionales: Los que tienen discapacidades que hacen que sus resultados estén por debajo de su conocimiento real y los  que enmascaran sus dones superiores.

Los niños superdotados deben ser seleccionados para los programas específicos en función de la necesidad que tengan estos de recibir aquellos servicios no previstos en su escuela o en el aula regular. La selección debe ser hecha por los especialistas que conocen al alumno y que estén  dispuestos a tomar decisiones subjetivas, no por un sistema de puntuaciones. Hay que considerar tanto la información cualitativa como la cuantitativa. La apariencia de objetividad que proporcionan los números no protege a nadie.

Unos procesos de selección indefendibles amenazan con desbaratar todo el sistema y eliminar los servicios para los alumnos superdotados. Sólo un personal especializado y unas pruebas de evaluación del superdotado adecuadas  evidenciarán la existencia de alumnos que aprenden de una manera diferente y necesitan por ende educación diferenciada.

 

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