La identificación y la evaluación de la superdotación III

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Es decir, un niño de 1SD por encima de la norma (C.I.=115) tiene la capacidad de tener éxito académico y obtener títulos universitarios.

El rango ligeramente dotado (cuando comienza a ser  alta capacidad) empieza en 1’33 SD (C.I.=120  (en el percentil 91)).

El siglo pasado, las pruebas del C.I. con referencias de  120-129 de C.I. eran definidas como rango superior.  Actualmente esto ha cambiado  si bien Wechsler ya en el 2014 ha catalogado  estos resultados como rango muy alto  la NAGC (Asociación Nacional para Niños Dotados) da un rango superior general a la población solo con el 119 de C.I. o superior. Estos niños necesitan diferenciación y oportunidades de enriquecimiento en la misma igualdad de condiciones que los alumnos de C.I.=90.

A 2SD (C.I.=130) le corresponde el rango moderadamente dotados (recordemos que usamos el término inglés gifted para definir a estos niños con altas capacidades). La magnitud de la diferencia de desarrollo merece la etiqueta de «necesidades especiales».  Para estos niños la evaluación es vital a la hora de entender  y satisfacer sus necesidades, sobre todo si se encuentran en la parte baja del espectro intelectual.

A 3SD (C.I.=145) le corresponde el rango de  altamente dotado. Los niños con este marcador tienen dificultades para hallar amigos y participar en clases regulares.

A  4SD (C.I.=160) le corresponde el rango  de excepcionalmente dotado. El niño con estas características  es muy probable que experimente  aislamiento y sensación de inadecuación. Sin ninguna disposición especial, la escuela se convierte en un aburrimiento permanente lo cual provocará probablemente un bajo rendimiento.

A 5SD (C.I.=175) le corresponde el rango de  profundamente dotado. La adaptación del individuo aquí se hace tan difícil que muchos de ellos piden ser educados en casa. Niños profundamente dotados son tan diferentes de la norma como los profundamente discapacitados.

El principio fundamental de la intervención temprana también se aplica a los dotados (gifted). Bloom sostiene que la intervención temprana es esencial para el desarrollo del talento. A este respecto existe y ha existido siempre  mucha controversia educativa. Algunos afirman que solo con el dato de una lectura temprana no es suficiente para hacer actuaciones tempranas. Silverman, al contrario, afirma que poner juntos superdotados con no superdotados ralentiza el aprendizaje de los primeros. El objetivo educativo no debe ser  que todos puedan aprender exactamente a la misma velocidad. Esto desafía las leyes del desarrollo individual de cada niño.

Los niños dotados pueden ser evaluados entre los 4 y los 5 años, esto permitiría tomar decisiones con respecto a una educación adaptada a su nivel.  Las pruebas de 6 años por lo general tienen unos techos más altos que las pruebas para los niños más pequeños. Esto es particularmente verídico  para las escalas de Wechsler (WISC-IV). Debido a la  escasa dificultad de  algunos ítems de las pruebas de C.I., alumnos dotados de 9 años pasan algunos de los temas más difíciles en varias sub-pruebas (Silverman, 2009), por lo que sus puntuaciones compuestas no reflejan toda la fuerza de sus capacidades.

Estimaciones más precisas sobre la capacidad son posibles antes de la edad de 9 años. Irónicamente y  haciendo caso omiso de los efectos techo de las pruebas, muchas escuelas no evalúan a los niños dotados hasta los 9 años.

La identificación temprana permite que se pueda brindar apoyo   a los padres frente a los problemas que se presentan en el hogar y  en la escuela. Sin embargo, la falta de conocimiento e información sobre  el mundo de los niños superdotados o con talentos excepcionales, no  permite a los padres recurrir  a  centros especializados para su evaluación, hasta que su  bajo rendimiento escolar les pone sobre aviso. Karen Roger realizó un estudio postdoctoral  con 241 alumnos excepcionalmente dotados evaluados en el Gifted Development Center de la Dra. Linda Silverman entre 1979 y 1995. Estos niños tenían un C.I. por encima de 169 (4SD por encima de la norma). El propósito inicial para el 82% de las familias era determinar la ubicación de sus hijos  en  programas educativos. La evaluación según el estudio de Karen, hizo mucho más que eso: permitió a los padres conocer  la soledad de sus hijos, las preguntas existenciales que   menudo se hacían y las dificultades para encajar en su entorno. Los padres habrían deseado tener esta información antes para poder haber entendido y ayudado a sus hijos cuando eran más jóvenes.  A través de la evaluación fueron capaces de encontrar un grupo de apoyo de otros padres y localizar a los verdaderos amigos de sus hijos. La evaluación demostró ser un cambio de vida.

…continuará

 

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