La lateralidad visual

Si, como veíamos en artículos anteriores, el aparato auditivo y la lateralidad auditiva tienen su complejidad, ésta aún es mayor para el aparato visual.

En primer lugar, porque hay que distinguir entre la lateralidad motora y la lateralidad funcional del aparato visual. La primera viene determinada por el ojo director en la visión binocular, que será el responsable de la localización espacial y de la intensidad del impulso que ha de llegar a los dos ojos para una fijación adecuada de la mirada en el objeto de interés. Mientras que la lateralidad funcional se refiere a la parte del cerebro predominante en los procesos de integración e interpretación de lo que se mira, qué es y dónde está. Por tanto, la visión está correctamente lateralizada cuando la dominancia de ambas funciones, motora y funcional, coincide.

En segundo lugar, porque de la misma manera que entendemos que no es igual oír que escuchar, tampoco es lo mismo ver que mirar. A semejanza de lo que pasaba con el oído, mientras mirar es una acción voluntaria, ver es un proceso pasivo.

Esta complejidad del aparato visual ya deriva de la propia estructura anatómica funcional del nervio óptico, que intentaremos explicar a continuación ayudados de un esquema.

En el esquema se puede observar que las fibras externas del nervio óptico del ojo derecho van a mandar la información a la zona occipital del hemisferio cerebral derecho, mientras que las fibras externas del nervio óptico del ojo izquierdo, la mandan a la zona occipital del hemisferio izquierdo. Pero además, las fibras internas del ojo derecho se cruzan y envían información a la región occipital del hemisferio izquierdo, mientras que las fibras internas del ojo izquierdo, la envían a la región occipital del hemisferio derecho. Este cruce se denomina el quiasma óptico. Este esquema lo conocen muy bien los médicos oftalmólogos pues es imprescindible para determinar exactamente el lugar de una lesión asociada a diferentes formas de ceguera total o parcial.

Para terminar el artículo de hoy, decir que el “ver” es una especialidad predominantemente médica: la oftalmología, y el “mirar” es una especialidad denominada “optometría” y que tiene mucho que ver con la lectura y su aprendizaje.

Se explicará mejor en un próximo artículo, … pero tenga en cuenta que si su hijo se acerca demasiado a la televisión para verla, lo más probable es que deba visitarlo el oftalmólogo, pero si no le gusta leer, es mejor que lo mire el optometrista.

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